El
pilar de Carlos V (conocido como pilar de las Cornetas en el siglo XVII)
fue mandado construir por el Conde de Tendilla. Lo trazó Pedro Machuca,
lo ejecutó en 1545 el italiano Nicolao de Corte y lo restauró en 1624
el escultor de Granada Alonso de Mena, con motivo del viaje de Felipe
IV a esta ciudad. Consta de dos cuerpos, alzados sobre una pila rectangular
de 11,20 metros de larga por 1,70 de ancha y 0,95 de alta. El primero,
dividido en tres tableros separados por pilastras decoradas con ramas
de granado y escudos de la casa de Tendilla, tiene en los centros de cada
tablero, arrojando agua por las bocas, mascarones que algunos interpretan
como símbolos de los ríos de Granada (Darro, Genil y Beiro).
En el segundo cuerpo, un tarjetón adornado de cintas
y lazos y la inscripción «Imperatori Caesari Karolo quinto Hispaniarum
regi». En los pedestales que lo encuadran destacan el aspa, eslabón
y pedernal, símbolos del Toisón, y las columnas de Hércules con el mundo
y el águila imperial.
Decoran sus dos lados preciosas cartelas y los extremos unos niños derramando
agua por caracolas que apoyan en su hombro, rematando el conjunto un semicírculo
con el escudo imperial y adornado de cintas con el lema «Plus ovltre»,
flanqueado por ángeles que sujetan unos delfines.
El pilar está adosado a un muro de 6,80 metros de alto
decorado con pilastras dóricas y cuatro medallones en relieve con temas
mitológicos alusivos todos ellos al Emperador y a la Orden del Toisón.
El pilar está enclavado en el cubo de defensa
hecho en 1568 para protección de la próxima puerta de la Justicia, actualmente
una de las entradas principales de la Alhambra.
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